¡A ponerse las pilas!

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NUEVA YORK — Estamos en la época del año en que hasta cada inning es de gran importancia y a veces recordamos los juegos que se escaparon a comienzos de la temporada.

Este es el caso para los Mets, que han comenzado a entrar en ritmo para aprovechar su favorable calendario en la recta final. Ahora que quedan pocos días en la temporada regular, la lucha por los dos Comodines de la Liga Nacional se ha puesto bien apretada con los Gigantes y Cardenales también buscando un cupo.

Pese a los varios altibajos y los fuertes golpes que ha tenido la rotación, es admirable lo que el conjunto de Queens ha hecho para llegar a estas alturas. Aunque no es ideal tener que sudar — y sufrir en el caso de los aficionados — puede ser que el tener que pelear hasta el último partido favorezca a los Mets.

Casi cada año vemos a un equipo encenderse en las últimas semanas de la campaña para llegar lejos en la postemporada, como ocurrió recientemente con el equipo de San Luis que ganó la Serie Mundial en el 2011 y los Reales que alcanzaron a obligar un Juego 7 en el Clásico de Otoño tras un inolvidable Juego del Comodín en el 2014.

Por eso, aunque todavía lo deben demostrar contra los equipos más “débiles”, pienso que si Nueva York llega a encenderse para el final de la temporada, aquel sería el impulso necesario para dar una gran sorpresa y convertirse en la versión 2016 de los Milagrosos Mets.

Se enfriaron los bates

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NUEVA YORK — Mucho se ha hablado de los problemas de Matt Harvey y tras su última presentación, muchos se preguntan si el estelar abridor de los Mets ya regresó a su alto nivel.

Creo que fui uno de los pocos que no se sintió tan preocupado al ver al derecho enfrentar estos obstáculos porque el resto de la rotación neoyorquina — Noah Syndergaard, Steven Matz, Jacob  deGrom y el dominicano Bartolo Colón — han estado dominando.

Más que los problemas de Harvey, lo que debería preocupar a los Mets y sus aficionados es el hecho de que la ofensiva se ha enfriado. Los mejores ejemplos de la inconsistencia del ataque neoyorquino son sus series contra los Rockies y contra los Padres.

Todos saben que el Coors Field de Colorado puede ser un paraíso para los bateadores pero este no fue el caso para los bates del conjunto de Queens. En una serie de tres compromisos del 13 al 15 de mayo, Nueva York anotó apenas nueve carreras y salieron barridos. En sus siguientes tres partidos en casa, los Rockies concedieron 20 carreras ante los Gigantes (incluyendo una derrota de 10-5) y Rojos (incluyendo una derrota de 11-8).

En su serie de cuatro encuentros contra los Frailes, quienes cuentan con un pitcheo que ha sido castigado por varios durante esta campaña, Nueva York anotó apenas 13 carreras. En su siguiente serie contra los Cachorros, San Diego permitió casi la misma cantidad (12 carreras) en apenas dos partidos.

Uno de los claros obstáculos ahora para los Mets es lo que los ayudó a marchar a todo motor unas semanas atrás, los jonrones. Su ataque dependió mucho de los vuelacercas y ahora que no están llegando, lo que ahora los pone en un bache similar al que vieron de junio y julio del año pasado antes de la llegada del cubano Yoenis Céspedes.

Pero lo más alarmante en estos momentos es su bateo oportuno. La ofensiva neoyorquina, que el 29 de abril armó un ataque de 12 carreras en una entrada contra los Gigantes, ahora ocupa el último puesto en todas las Grandes Ligas en promedio con hombres en base (.220) y son penúltimos en impulsadas (143) con hombres en base.

Vale la pena señalar que la alineación de los Mets ha sido afectada por las lesiones del inicialista Lucas Duda (espalda), el receptor Travis d’Arnaud (hombro derecho) y ahora el capitán David Wright, quién estará fuera por un largo período debido a un disco herniado en el cuello.

Sin embargo, pienso que todavía no es hora para que Nueva York comience a ver las alternativas en el mercado de cambios porque con los jugadores que tienen en su roster — el recién adquirido James Loney, el venezolano Wilmer Flores y hasta Kevin Plawecki si llega a entrar en un buen ritmo y hasta en las Ligas Menores en el infielder colombiano Dilson Herrera –tienen el suficiente talento para contribuir en un posible repunte de una ofensiva que detrás de Céspedes tiene el potencial de ser una de las mejores en la Gran Carpa.

¿Reconstrucción en el Bronx?

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NUEVA YORK — Para ningún conjunto en las Grandes Ligas ni para su fanaticada es fácil reconocer que comienzan o pasan por una etapa de reconstrucción. Pero algunos se atreverían a decir que para los Yankees aquella palabra no existe en su vocabulario.

Sin embargo, eso parece estar pasando en el Bronx. No está claro cuándo exactamente comenzó aquella fase, pero fue muy evidente en la temporada muerta cuando todos se fijaron que los Bombarderos fueron los únicos que no firmaron a un agente libre para su roster del equipo grande.

En vez, Nueva York se enfocó en realizar maniobras para inyectar un poco de juventud en su alineación titular y algo de estabilidad en algunas posiciones, como fue el caso de la llegada del dominicano Starlin Castro a la segunda base.

Lo que pudo haber fijado la etiqueta de reconstrucción en el uniforme rayado fue el hecho de que iniciaron el segundo mes de la campaña con su quinta derrota consecutiva para continuar en el sótano de la División Este de la Liga Americana.

Ya ha pasado un buen tiempo desde que los Yankees perdieron aquella presencia mística que tenían como aliado y les servía como algo de ventaja. Esto — además del hecho de que su club cuenta con varios veteranos que estarían ya en descenso — sería un factor que prolongaría el proceso de transición.

A pesar de los varios obstáculos, hace algunas semanas noté que los Bombarderos cuentan con algunas piezas jóvenes que se sienten bastante cómodas en el clubhouse y bajo la dirección de los veteranos podrían establecerse como los nuevos líderes que el equipo necesita para comenzar su camino hacia de nuevo ser contendientes en el Joven Circuito.

Se acerca una revolución

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Bryce Harper le pone un tono positivo al lema de un famoso candidato presidencial.

NUEVA YORK — Cuando comencé a interesarme en el béisbol, todos los sábados había un programa llamado This Week In Baseball que no me perdía. En aquel programa siempre tenían una sección de bloopers que siempre mostraba jugadas curiosas, pero también mostraba bastante a los jugadores haciendo cosas entretenidas en sus calentamientos, en la cueva y en el terreno.

Pero en los últimos años parece que algunos ligamayoristas se han olvidado de dejar salir un poco su personalidad, sólo enfocándose en su trabajo como peloteros. Claro que los jugadores deben tomar su profesión en serio y más con los elevados contratos que se siguen otorgando. Pero creo que siendo un juego, en el béisbol también hay espacio para tener un poco de estilo.

Pienso que todas las generaciones que siguen las Grandes Ligas han visto varias imágenes del Salón de la Fama Ozzie Smith haciendo volteretas cuando su equipo entraba al terreno. A veces me imagino la controversia que surgiría por eso en el presente, de seguro un jugador de antaño dejaría caer fuertes críticas y uno de sus rivales se ofendería y hasta realizaría un lanzamiento pegado.

Por eso me gusta la nueva mentalidad de recalcar que los jugadores también se pueden divertir sobre el terreno, un movimiento que el jardinero de los Nacionales y reinante Jugador Más Valioso de la Liga Nacional, Bryce Harper, ha encabezado con sus declaraciones durante los Entrenamientos de Primavera.

Aunque comparto dicha opinión, lo más importante es que otras jóvenes estrellas — y hasta algunos veteranos — piensan lo mismo.

Creo que el demostrar entusiasmo y emoción como jugador ya no debe calificarse como cuestión de cultura. Ahora es cuestión de darse cuenta de que aunque es un deporte muy lucrativo hay que recordar que el béisbol todavía es un juego y existen maneras de expresar alegría — aun respetando al rival — tras un jonrón, un ponche, una buena jugada o una victoria.

La historia del béisbol de Colombia (como yo la he visto)

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NUEVA YORK — Al comenzar a hablar de las leyendas del deporte colombiano, los primeros nombres que siempre surgen son los futbolistas como Carlos “El Pibe” Valderrama, Freddy Rincón, Faustino “El Tino” Asprilla y otras figuras de aquellas selecciones de los años 90.

Y en los últimos dos años el nombre en boca de todos es James Rodríguez por lo hecho en el Mundial de Brasil del 2014 y por jugar con uno de equipos más populares del mundo, el Real Madrid.

Pero también hay colombianos que han dejado su huella en el mejor béisbol del mundo. No cabe duda de que el barranquillero Edgar Rentería debe ser el primero en ser mencionado.

Uno de mis primeros recuerdos de celebrar un gran momento en el béisbol fue cuando Rentería conectó el imparable decisivo que le dio el primer título a los Marlins en 1997. Nunca podré olvidar el gran orgullo que sentí al saber que un colombiano fue una pieza clave en darle a un equipo una SERIE MUNDIAL. La felicidad la misma cuando el infielder se llevó el premio al Jugador Más Valioso de la Serie Mundial del 2010 por sus decisivos jonrones en el Juego 2 y Juego 5 de aquel Clásico de Otoño.

Otro colombiano que ha tenido un impacto en la Gran Carpa fue Orlando Cabrera. El cartagenero pasará a la historia como uno de los miembros de los Medias Rojas que primero borró una desventaja de 0-3 en la Serie de Campeonato contra los Yankees para llevarse el título de la Liga Americana y que luego barrió a los Cardenales para romper “La Maldición del Bambino” y darle a Boston su primer campeonato de Serie Mundial en 86 años — curiosamente con Rentería conectando el roletazo para el último out.

Pero ahora parece que comienza un nuevo capítulo para el béisbol de Colombia.

Ha pasado un buen tiempo para que los peloteros colombianos sean vistos como protagonistas, pero con la clasificación de la selección al Clásico Mundial de Béisbol del 2017, pienso que este país llamará la atención por su talento en el diamante.

El mejor ejemplo es el infielder Dilson Herrera, quien fue el héroe en el partido que le dio a Colombia el pase al evento del próximo año. Durante el breve torneo en Ciudad de Panamá, el cartagenero dejó en claro por qué es visto como el heredero de la segunda base en los Mets, quienes comenzarán la defensa de su título de la Liga Nacional.

Fue emocionante seguir estas eliminatorias y ver a Colombia hacer valer su condición de favorito en un deporte que aunque todavía no es muy popular en todo el país, cuenta con bastante talento.

No puedo esperar para ver cómo todo un equipo de Colombia podrá competir contra los mejores peloteros del mundo.

¿Les pesará la etiqueta de favoritos?

 

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NUEVA YORK — Parece que todas las miradas están sobre los entrenamientos de los Mets — aunque nos podemos atrever a decir que es principalmente por los medios de transporte del jardinero cubano Yoenis Céspedes.

Pero todo el conjunto de Nueva York también está llamando la atención porque parecen estar armados para defender su título de la Liga Nacional y hasta posiblemente conquistar la Serie Mundial que se les escapó en octubre pasado para romper la sequía de 30 años.

Este equipo está consciente de lo que puede conseguir esta temporada y aunque su rotación (obviamente el punto fuerte del club) es aún joven, todos ya cuentan con experiencia.

Pero otro factor clave es que en David Wright también tienen un líder que ha sido parte de excelentes equipos que no han cumplido con las expectativas. Al arranque de los entrenamientos, el capitán reconoció que cuentan con las piezas para completar la hazaña.

Sin embargo, el antesalista agregó que en él todos pueden ver el ejemplo de lo que le pasa a un club que cuenta con demasiada confianza. Wright señaló que lo sucedido en Queens en el 2007 y 2008 es la mejor muestra de que nada debe darse por hecho.

Los Mets cuentan con la experiencia y también el liderazgo para mantenerse enfocados todo el año y sacarse la espina del Clásico de Otoño del año pasado.

Un merecido reconocimiento

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NUEVA YORK — La cuarta fue la vencida para Mike Piazza. Al que muchos consideran como uno de los mejores receptores ofensivos en la historia de las Grandes Ligas por fin está en el Salón de la Fama.

Para mí fue injusto que Piazza haya tenido que esperar tanto tiempo para que fuera inmortalizado en Cooperstown. Pero las sospechas de varios que el cátcher jugó con la ayuda de sustancias prohibidas le fueron un obstáculo en las votaciones.

Aunque yo simplemente fui un fanático (debo admitir que ha sido el único ídolo que que he tenido en los años que llevo siguiendo el béisbol y al equipo de Queens) siento orgullo que logré ver en persona por varios años a un Salón de la Fama. Recuerdo como si fuera ayer cuando Piazza llegó a los Mets, hasta llegué a pensar que era una broma.

En mi opinión aquel canje por Piazza — y el eventual contrato multianual — fueron la clave para que los Mets dieran el giro y acabar con las pésimas campañas por las que pasaron a mediados de los años 90.

Para mí Piazza fue la primera superestrella que tuvieron los Mets cuando los comencé a seguir y pienso que en Nueva York nunca defraudó – el mejor ejemplo es el jonrón contra los Bravos en el primer partido en Nueva York después de los ataques del 11 de septiembre.

Creo que Piazza ha sido el único ídolo que tuve como aficionado y debido a mi profesión será el último. Por eso me siento muy contento y orgulloso que por fin será inmortalizado en el Salón de la Fama.